Su sonrisa contrastaba con los gestos serios de sus compañeros, es que para Guillermo Terrera, Terre para los amigos, jugar la Revancha en Deauville fue cumplir un sueño. Le tocó entrar en el segundo chukker por Bartolomé Castagnola y rápidamente se metió en el juego. En un partido perfecto, de 80 goles, que lo tenía como invitado de lujo: Terre se terminó erigiendo como la figura del partido.
Con este partido, Terre, de 25 años y siete goles, concluyó una etapa de su vida: pasó de ser uno de los mejores proyectos del polo nacional para transformarse en una realidad; en un jugador de altísimo vuelo. Cambiaso a su lado lo sabía, por eso, con un gesto paternal, lo felicitó.
A diferencia de la gran mayoría de los polistas, Terrera, nacido en General Belgrano y fanático hincha de River, no viene de una familia típicamente polera, es que este deporte nunca fue una prioridad para él. Su relación con el polo nace de su pasión por los caballos.
En una entrevista hace algunos años ya tenía claro su objetivo: “Mi sueño es ganar el Abierto de Palermo”, decía con tan sólo 22 años. Hoy, pese a que no fue en Palermo, comenzó a galopar camino a su gran sueño.
Tags: Deauville 2009

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