Ignacio Figueras "Tengo todo por demostrar"

Publicado octubre 17, 2008, en Notas

Nacho habla y habla de polo. Mucho. Sin parar. Le gusta. Recuerda su pasado, describe su presente y sueña con su futuro. Cada palabra que sale de su boca relacionada con el deporte que ama, con la vida que ama, deja un derrotero de felicidad en su camino.
Nacho es Ignacio. Su apellido es Figueras. Tiene un amplio currículum en el polo que despliega entusiasmado.
Pero Nacho, que es Ignacio, trascendió las fronteras del anonimato no por su calidad. Haga la prueba, lector: ponga en el buscador de imágenes de Google su nombre y apellido, y aparece en sitios como el del prestigioso New York Times o en fotohombres.blogspot.com. Su cara es, desde hace varios años, famosa en el mundo como imagen de una marca ultratop.
Pero despacio, porque en la vida de Ignacio ese paso tuvo varios que lo antecedieron. Se le pide que repase sus comienzos, en la vida y en el polo, y se entusiasma.
“Nací el 4 de marzo de 1977 en Buenos Aires, pero me crié en 25 de Mayo”, arranca. “Mi padre, Horacio, iba a la facultad con Lucas Monteverde padre. Estudiaban Agronomía en la Universidad Católica. De ahí nació el vínculo. Mis primeros pasos en torneos los hice en El Rincón, el campo del abuelo de Lucas, y en Fortín Mulitas, el club del pueblo”.
Pausa, un pedido de auxilio a la memoria, y la cronología continúa. “En mi primer año en Buenos Aires ganamos el subcircuito y el circuito de la República. Fue en 1993 y, por primera vez, jugué en Palermo. Ganamos con Fortín Mulitas la Copa Canadá, lo que hoy es la Copa La Nación. Tenía cero goles y me subieron dos. A fin de año, jugamos el Intercolegial con la Escuela Normal Antonio Díaz, de 25
de Mayo. Jugaba con Luquitas Monteverde, Naco Taverna y Cali Farinatti, y le ganamos a Newman. En la final, perdimos con St. Georges, que formaba con Juan Sánchez Elía, los dos De Narváez (Paco y Martín) y Jorge Tassara”.

El relato, así transcripto, parece nacer de un privilegiado de la memoria. Pero no es así: Nacho va y viene por los archivos de su mente con años, torneos, nombres de jugadores. Así hasta armar un breve currículum que continúa de esta manera: “En el año 94 me sale mi primer viaje afuera. Fue a París, con Diego Zabaleta, y era jugador y mi propio petisero. Toda una odisea. Cuando volví, me hice socio de Centauros, traje los caballos a Buenos Aires y empecé a jugar ahí. Estaba mucho con Luquitas, con Fernando Monteverde… Y conocí a Gonzalo Pieres, el tipo que yo admiraba. Él me ayudaba con algún caballo”.
Otra pausa. Más pedido de auxilio para que la memoria recupere algún dato oculto que se niega a salir a la luz atrapado por la voracidad del tiempo. Y sigue: “Jugué dos años más en París, y las cosas me salieron bastante bien. Acá, en el 95, gané la Copa Presidente. Yo tenía 4 goles y jugaba con Gonzalo Pieres, Gonzalito (que tenía 0) y Lucas Monteverde. En el 97, ganamos el Argentino Juvenil con Luquitas y Javier y Nacho Novillo Astrada. En el 98, la Copa República, con Lucas Criado, Mariano
Aguerre y Martín Ravina, jugando para El Rincón. Tuve algún viaje a España y, en el 99, fui por primera vez a Nueva York. Ahí me cambió la carrera”.
Figueras cuenta que, gracias a Mariano Aguerre, que le abrió algunas puertas, conoció a Nick Manifold y jugó tres años en White Birch. A fin de 2003, se arma Black Watch y, al año siguiente, comienza a jugar con Neil Hirsch. Hoy es el proyecto que lo tiene involucrado de pies a cabeza, en todo el mundo, incluida la próxima temporada argentina. Pero primero, a la par de sus progresos como polista, Nacho creció en otro ámbito.

VIDA PARALELA
La habrá visto una vez. Dos. Decenas. En revistas. En publicidad en la calle. En nuestro país. En el exterior. Esa foto de un hombre morocho, con rasgos bien marcados, con un perfume al lado y un caballo. Ese es Nacho Figueras, que un día, además de subirse a un caballo y taquear, conoció otro mundo.

-¿Cómo nació tu carrera como modelo?
-No considero que sea una carrera. No soy modelo. Soy Nacho Figueras, un jugador de polo que contrató Ralph Lauren para que haga sus gráficas. Es como decir que Tiger Woods es modelo de Nike. O David Beckham de Adidas…

-¿Sólo hiciste publicidades para gráfica?
-Hice pasarela una sola vez en la vida, y para Ralph Lauren. Los modelos están todo el día en castings, y yo
no hago eso. Voy y me saco fotos para la campaña cuando es necesario.

-¿Y cómo nació este trabajo paralelo?

-Conocí a Ralph en uno de esos viajes. Y a Bruce Weber, el fotógrafo y director de cine. Usaban a Penélope Cruz en las publicidades para mujeres, y les pareció que podía ser divertida la unión de una actriz española y un polista argentino. Los conocí en agosto del año 2000, y en noviembre, en Miami, hice mi primera campaña junto con Penélope.

-¿Qué pensaste cuando te lo propusieron?
-¿Y por qué no? Era otra manera de facturar y de ayudar a seguir invirtiendo en mi carrera.

-¿Te sorprendió?
-No, para nada.

-¿Para nada?
-Y… se fue dando. Lo más sorprendente fue lo que terminó pasando después. En ese momento era sólo una
foto, pero después me convertí en la cara de una marca como Ralph Lauren, que es algo importante.

-¿Te reconocen por la calle?
-A veces, las menos. Me reconocen más en los Estados Unidos. Esto de las publicidades me permitió también contactarme con mucha gente importante: actores, deportistas y personajes de la moda, casi todos los fotógrafos, muchos diseñadores…

-¿Cuál fue la anécdota más importante que podés contar?
-He estado comiendo junto a Roger Federer o a Jack Nicholson, por ejemplo. Lo de Federer fue en Nueva York, durante un US Open. Era una comida en su honor, en el restaurante Pastis. Hablamos de todo, de la vida, de que cuando era chico quería ser futbolista…

-¿Te molesta hablar de estos temas?
-No me molesta hablar de estos temas, pero ¿cómo decirlo…? No me gusta hacer alarde de estas cosas.

-Pero es una realidad de una parte de tu vida…

-Sí, está perfecto, pero mi vida es jugar al polo. No me gusta hacer ningún alarde de todo este costado
glamoroso, ni de con quién estuve o qué hice… Depende de cómo se escriba puede quedar pedante. Por eso soy cauteloso al hablar de esta parte de mi vida.


2008: ANTES Y DESPUÉS

Ignacio Figueras tiene varias cosas claras en su vida. La más importante, que su vida es el polo. Otra, en relación directa con este pensamiento: dentro de pocos meses, cuando juegue la Triple Corona con Black Watch (junto a Bautista Heguy, Francisco de Narváez y Matías Mac Donough), su vida cambiará por completo. Así lo cuenta: “Está es una gran oportunidad y un momento muy importante en mi vida. Desde que salió la idea y me junté con Bautista y con Matías en La Pampa, lo tomé con mucha responsabilidad. Me ocupé de conseguir caballos y me llevé los siete mejores de Black Watch de los Estados Unidos”.

-La pregunta que se hace toda la gente del polo es cómo funcionará el equipo…
-Dependerá mucho de cómo funcione yo. Soy la incógnita, porque los otros tres son consagrados y no
tienen nada que demostrar. Están en etapas nuevas en su vida y esto será refrescante. Para Bautista, el desafío de no jugar junto a sus hermanos; para Paco, formar un equipo nuevo después de tantos años con los Merlos; y para Matías, arrancar otra etapa después de Ellerstina. Cada uno tiene su motivación para no bajar los brazos.

-Dijiste que ellos no tienen nada que demostrar. ¿Y vos?

-Yo por supuesto que sí. Tengo todo por demostrar. Y haré todo lo posible por responder. Estoy muy
mentalizado.

-En ese sentido, ¿cómo te preparás? Sabés que la gente estará atenta a si pegás o no un backhander…
-No estoy pensando en lo que dirá la gente si yerro un back. Con mis 6 goles, tengo más para impresionar que para perder. Estoy con muchas ganas de demostrar que puedo jugar bien. Por mi forma de jugar, creo que me será más fácil el polo de Palermo que el del exterior. Afuera se requiere habilidad con el taco, el toquecito, la voltereta… Lo mío es mas correr. Este polo me favorece, más que cualquier otro…

-Sabrás que se habla de que, cuando llegue Palermo, habrá un cambio en el equipo. Se menciona que ingresará Horacio Heguy en tu lugar…
-No es lo que está hablado. Yo juego todo.

-Un tiempo atrás comentaste que tu idea era hacer un equipo de polo al estilo de una escudería de Fórmula 1. ¿Cómo es eso?
-Yo quiero darle manija a Black Watch, que se convierta en una escudería en el mundo. Una organización que juegue en la Argentina, los Estados Unidos e Inglaterra, con una fuerte propuesta de marketing detrás. Que sea una marca y tenga continuidad. En el polo de hoy, el problema es que a la gente que no está muy en tema le cuesta seguir el circuito. El cómo, el dónde, el porqué, los handicaps. Cambiaso juega con Crab Orchard en los Estados Unidos, con Dubai en Inglaterra y con La Dolfina en la Argentina. Lo mismo Facundo Pieres. Al que no sabe de polo le cuesta seguirlo, y yo lo que quiero tratar de hacer es darle continuidad al equipo. Que se conozca en todos lados, como Los Ángeles Lakers en básquet, Boca en fútbol o los Yankees en béisbol. Los jugadores van y vienen, y el polo es un deporte de equipo. Hay que darle una vuelta de tuerca para que tenga más fuerza el concepto de “equipo”.

Ignacio Figueras. Muchos hombres en uno solo. Pero, por sobre todos ellos, el polista
Nacho-figuerasNacho Figueras Nacho Figueras Nacho Figueras

Tags: ,

Más Titulares

Anterior:

Siguiente: