Fragmento de la nota que le hizo la Revista Grip por Marcos Zugasti)
El mejor polista del mundo tiene al tenis como un gran divertimento para cuando se baja del caballo: juega seguido, lo disfruta en familia y además es íntimo amigo de David Nalbandian. En medio de una jornada de entrenamiento en su descanso veraniego en
Cañuelas, relajado y bromista, Adolfito se metió de lleno en la charla con GRIP, por que, entre tanto tacos, bochas y caballos, las raquetas y las pelotitas también tienen protagonismo para él. El diálogo tuvo al tenis como disparador, pero se explayó en su motivación por seguir en la alta competencia, la masividad de polo con su figura y a través de un proceso como en el tenis en la época de Vilas, y mucho más. Acá un breve resumen.
¿Cómo es tu relación con el tenis?
A mi me encanta al tenis. Cuando arranque a hacer deporte jugaba al tenis, tendría 8 ó 9 años… pero a esa edad entrenar y todo era muy relativo. No me gustaba. Y mi familia tenía caballos de polo y medio que habían armado una escuela y me fui metiendo ahí. De un día para el otro tuve un tiempo entrenador, pero vi que tenía que entrenar demasiado y me dedique a lo que hago hoy. Después siempre me encantó el tenis y aunque hoy soy malísimo, en ese momento le pegaba bastante bien.
Tu agenda no debe tener muchos espacios libres. ¿Te haces tiempo para jugar?
En Córdoba (allí cría caballos) suelo jugar bastante. Incluso me hice muy amigo de David, y cuando el está en Wimbledon justo coincide que yo estoy en Inglaterra jugando, así que solemos vernos. Lo mismo en EE.UU. Yo lo acompaño a él, él me acompaña a mi… Nos hicimos muy amigos a través del tenis y del polo y siempre que podemos le digo que me pelotee un rato. Y después acá, también cada tanto le pego. Me relaja.
¿Encontrás similitudes entre el tenis y el polo?
Ehh. No, creo que se parece más al golf tal vez. Por los swings y todo eso. Pero tampoco por que ahí la pelotita está siempre quieta. Es complicado el tenis. Parece fácil, pero requiere de un montón de cosas.
Y entre tu manera de jugar al polo y cómo jugas al tenis…
No, por suerte no (vuelve a reirse). En el tenis soy bastante malo, pero me divierte jugarlo y por eso lo hago. También me gusta mirarlo mucho. Hoy lo sigo a muerte a David, por que es un amigo. Pero si no cualquier argentino, también me interesa.
En cuanto al polo, siempre pregonaste que se desmitifique que es un deporte elitista. ¿Crees que puede pasar por un proceso como en el tenis en la época de Vilas?
Si, puede ser. Yo creo que está ya en ese proceso. De hecho, en los últimos 5 años se ha popularizado muchisimo. Desde esa vez que yo salí a jugar con la camiseta de Chicago, con la hinchada en la Dorrego, y encima ganamos. Ahí creo el Polo tuvo un cambio. Hoy hay muchos países que lo juegan y veo que la gente lo está siguiendo más. Desde la gente, hasta la prensa. Vos vas a Palermo la primera fecha hoy y va mucha gente. Antes no iba nadie.
¿Como ves esa evolución?
Para nosotros creo que es muy bueno. O yo lo veo así. Más popular, tenés más chances de sponsors, más salida. Más gente juega, todo genera más trabajo para nosotros.
Tus hijos ya les debe encantar el polo. ¿Los harías jugar al tenis también?
Sí, seguro. Aunque le diría a David que lo entrene (Se sonríe)
Para el diálogo completo, podes pedirle la GRIP a tu kioskero amigo.
Tags: Adolfo Cambiaso

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