Palabra de criador: Bartolomé Castagnola

Publicado noviembre 14, 2009, en Caballos, Notas

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Un presente de gloria, un cuento soñado y concretado a fuerza de perseverancia y sacrificio. Recorrer la vida de Bartolomé Castagnola es entrar en un mundo de dedicación tanto en el juego como en la cría de los caballos, y de un destino que lo unió deportivamente primero a organizaciones como Ellerstina y mas tarde a La Dolfina, algo que él supo aprovechar para llegar a la cima del polo mundial.

Sus primeros títulos en el Abierto Argentino fueron en 1997 y 1998, dos de las mejores temporadas del primer ciclo de Ellerstina, que por entonces tenía como alma mater a Gonzalo Pieres, y como eje del juego a Adolfo Cambiaso (h.); ellos junto a Mariano Aguerre y el Lolo, obtendrían aquel bi-campeonato.

Tanto ayer, como hoy, encontrar a Castagnola junto a Cambiaso, no resultará extraño; en la vida y en el deporte crecieron juntos. Uno potenció al otro, y a la hora de armar un proyecto propio ambos se jugaron por La Dolfina.

Pocas organizaciones, como esta con base central en Cañuelas, pudo darse el lujo en más de 100 años de historia del Abierto Argentino, de obtener tantos y tan buenos resultados en tan poco tiempo.

Los números, entre títulos y finales en Palermo. Hurlingham y Tortugas, colocaron a La Dolfina en el podio de las mejores organizaciones; primero acompañados con Sebastián y Juan Ignacio Merlos, entre 2000 y 2004, y con Lucas Monteverde (h.) y Mariano Aguerre del 2005 a la fecha.

Por todo esto Francisco Braun, en nombre de la Asociación Argentina de Criadores de Caballos de Polo (AACCP) convocó a el back de La Dolfina, Bartolomé Castagnola, para conocer su experiencia y su criterio a la hora de criar.

¿Cómo llega La Julia a tu organización?
La Julia, es una SPC americana de Memo Gracida de la época de Diables Blues, esa yegua era una de las preferidas de él. Cuando pasa a jugar en Outback con Tim Gannon lleva todos los caballos de su organización anterior, y cuando llegamos junto a Adolfo Cambiaso; La Julia, que a esa altura tendría unos 18 años, ya estaba ahí.
La probamos y nos gustó tanto que la terminamos jungando un chukker Cambiaso y otro yo en una semifinal del US Open.

Después de aquella temporada la retiramos y Cambiaso la trajo para la Argentina como reproductora. Actualmente tiene cerca de 30 años y hasta hace dos temporadas, le sacábamos hasta 5 embriones. Actualmente es más complicado e incluso fracasó un intento que hicimos con un servicio de Sportivo. Tengo una media hermana, que se me rompió de nueva, que es hija de Mi Héroe , que es un Rainbow Corner.

¿Porqué Dolfina TORO y no Chalo TORO?
Hace varios años se hizo en Open Door, un remate de la cría de Gonzalo Heguy, ahí compré una tordilla, que nos gustó con Cambiaso, y durante ese mismo remate le propuse hacer un cambio por el primer hijo de La Julia, que Dolfi lo iba a llamar Outback. Paso el tiempo, la tordilla no rindió demasiado, y aquel caballo, medio grandote, castrado, terminó siendo “El Toro”. En ese momento visualmente yo salía perdiendo, pero le aposté a lo que conocía de la madre, y creo que hice el mejor cambio de mi vida.

¿En qué momento comenzaste a darte cuenta que era bueno?
Desde la doma. Parece mentira, pero ya desde ese momento los caballos buenos te muestran cosas distintas. Están un paso mas adelante.
Ya el domador, que fue Bonilla, estaba trabajando con otro hijo de Sportivo, que mostraba condiciones, y se llama El Dormilón, e hicimos una apuesta para ver cual iba a rendir más deportivamente. Es el día de hoy que le sigo recordando la apuesta.
Cuando Bonilla me lo entrega me pidió encarecidamente que lo cuidara, y al comenzar a hacerlo mi piloto, enseguida me dijo: “Lolo tenés el caballo ideal para vos”.

Es un caballo de una contextura física muy fuerte, gran resistencia y parece el nadador Michael Pheps, que ganó 8 medallas de oro en los Juegos Olímpicos de Beijing. Termina el chukker y se recupera antes que todos los demás.
Yo no lo quería apurar pero realmente progresaba de una manera increíble, tanto que en 2004, dejé que lo comenzara a jugar Carlos Gracida, en Tortugas; en un equipo que presentamos junto a Santiago Chavanne y Cambiaso.

El caballo volvió a jugar en Hurlingham, y de golpe me vi jugando las prácticas con El Chino y otros caballos del Abierto Argentino, y Carlos me pasaba a cada rato con El Toro. Ahí mismo decidí jugarlo esa temporada en Palermo y desde entonces nunca dejó de ir. Va a cumplir 9 años, entra en 3 chukkers de los partidos mas bravos de Palermo, y en la final del 2008, jugo cerca de 17 minutos en total.

¿Qué importancia le das al piloto?
Es una de las piezas fundamentales, tanto es así que tengo una solo persona que hace mis caballos principales.
Para mi debe ser alguien que les trasmita paz a los caballos, no es imprescindible que sea un gran jugador.

¿Cuántos potrillos crias por temporada ?
Aproximadamente 100, pero no domo todo. Si busco ser lo mas autocrítico que pueda para hacer una selección y entregar el resto.
No me gusta el sistema de dar 4 y retirar 1, porque es muy difícil que a quien le entrego, le salgan 2 caballos buenos, lo estoy matando. Por eso prefiero dar los caballos, transferir todos esos gastos de cría y doma que exigen la primera etapa y tener un acuerdo de prioridad de compra en caso que resulte un buen ejemplar.

De los aproximadamente 100 potrillos que crias por temporada, ¿con cuántos te quedás?
No hago una selección de cantidad, sino de expresión. Todos los que les veo rasgos femeninos, que tienen características de las hembras, se quedan. Los machos con físico típicamente de macho, se van.
El caballo que tiene finura es ágil, por eso le doy importancia al cogote. Por ejemplo “El Toro”, tiene un gran físico, pero es fino de cuello. Por eso opté por padrillos como el Chalo Compinche, que me puede dar el tipo de caballo que yo busco ahora, porque comencé eligiendo con un criterio opuesto a este y los resultados me hicieron modificar mi forma de seleccionar.

“El Toro” es un caballo que no viaja, ¿no debería jugar más?
En realidad el viaje más largo que hace es de Cañuelas a La Pampa.
Mi criterio es que debería jugar más. La temporada de alto handicap y después algo de la Otoño, por lo menos de marzo a abril. Sinó es como nosotros que no jugamos y perdemos timing.

Las razones de que no se haga asi están centradas en la cantidad de caballos nuevos que hay que hacer por temporada y la falta de la gente mas capacitada, que mientras se esta jugando la Temporada de Otoño, se encuentra en el exterior. Toda la gente de confianza trabaja en ese momento en Estados Unidos, Inglaterra, Francia o España, y los que quedan generalmente son muy nuevos y pueden estropear un caballo en un minuto.

Igualmente uso como referencia a Dolfina Cuartetera, de Cambiaso; que en el 2006 ganó el premio al Mejor Producto Jugador Inscripto en el Abierto Argentino, pero antes en la Temporada de Otoño, jugó la Copa Manuel Belgrano, en Coronel Suárez, y estuvo en algunas etapas del Argentina Polo Tour.

Desde ese momento me convencí que en el Otoño, esos caballos mas allá del nivel que tienen o en realidad para que mantengan o mejoren su nivel deben hacer algo, por lo menos varearlos. De otra forma caballos como el Chalo Compinche llegan muy pesados y sufren tratando de llegar a su estado ideal.

Las mejores madres que has tenido, ¿fueron además las mejores jugadoras?
La Cosentina fue mi mejor madre. Una SPC francesa, que nunca jugó al polo y me dio 3 hijos que llegaron a Palermo. La primera cría que me dio fue La Cosentina II, que la jugó Cambiaso.

La Cosentina la había comprado mi padre en un stud de Las Flores, cuando yo comenzaba a jugar y se llama asi porque se la compró a Tito Cosentino.
De ahí saque también el Chalo Compinche, el Chalo Cosentino, Chalo COsentina VII. La verdad es que terminó resultando una gran madre de pura suerte, no fue algo premeditado.

Con las otras madres, la historia fue distinta porque en 12 años como criador le puse mucha pasión para investigar las líneas sanguíneas, averiguar como eran las hermanas, si habían tenido hijos como dieron. Fuí observando a los que mejores resultados tenían. Que es lo mejor de los Pieres, de Mariano Aguerre, de Cambiaso, y busque quien fue la madre de la Machitos Jazz, de la Dolfina Cuartetera; fui buscando madres de crack, cuando encontrás eso no lo podes dejar pasar.

Después cuando tuve una buena yegua me fije en la boca, en la sensibilidad, como para chequear si podía llegar ser una buena madre. Me pasó tener caballos que en Palermo eran fantásticos, pero en realidad uno los pilotea con el freno y eran buenas jugando, pero ya ese dato me genera dudas a la hora de imaginarla como madre.

Personalmente me pasó con La Pepsi, una yegua que jugué en la época de Ellerstina, que tenía las características que describí, le saque un par de embriones y no resultaron nada extraordinarios. Ahí uno tiene que ser muy crítico y reconocer que La Pepsi, era un poco complicada de manejo y como madre le transmitió eso a sus hijos.

¿Que importancia le das al padrillo?
Para mi la madre es el 70% y el padre el 30%. Del padrillo busco que le imprima el tipo, la potencia y el corazón para jugar, pero la sensibilidad la va a dar la madre.
Hay gente que piensa que el padrillo hace mágia, y no es así. Además no me caso con uno o dos padrillos, le saco a 12 ó 14 por lo menos, pero siempre siguiendo líneas de polo. Nada de inventos medios raros. Voy a lo que da, se llame el Chalo Compinche, Sportivo o Perugino. Tengo algunos Sportivo, hermanos de La Mecha que es Lode y Cipayo, algo de Pucará y de Indulto.

¿Al momento de elegir un padrillo en que te fijas?
Primero que tenga tipo, sin excepción. No importa la sangre que tenga. Porque si tiene el cogote invertido, tiene una acción despegada del piso, estamos haciendo las cosas mal, por más genética que le encontremos. Después como mencioné me fijo que tenga un cogote fino y algunas características de docilidad como las hembras.

¿Vemos cada vez más hijos de Theol, como te resultaron a vos?
La verdad es que yo no confiaba en ese padrillo, y esa era una discusión que teníamos con Cambiaso. Afortunadamente parece que me equivoqué porque terminaron alquilándolo de un centro de transplante embrionario.
Esto en todo caso refuerza la idea que indica que nunca hay que creerse el dueño absoluto de la verdad y que hay que estar dispuesto cambiar, si nos demuestran que estamos equivocados. Theol, no era un padrillo de primera opción para mí y sin embargo cada día hay más hijos de él.

¿Sos de quedarte solo con ciertas líneas?
Creo que hay que ser lo más amplio que se pueda, siguiendo los parámetros que hablábamos en cuanto a búsqueda e investigación, no probar por probar. Pero, a más probabilidades mejores chances. Cuando uno prueba ciertas líneas, esa prueba tiene una lógica porque te podés encontrar con un Sportivo. Hoy el que más lo disfruta es Gonzalo Pieres, porque le saca 200 embriones por año. Pero los primeros premios de Sportivo salieron de La Dolfina.

¿Cómo es tu proceso de cría?
Yo crío en Embajador Martínez, muy cerca de Intendente Alvear, en La Pampa, y mis comienzos fueron abriendo mucho los ojos en Ellerstina, para aprender lo mas posible, y esperando haber que salía, de las yeguas buenas para ir armando una base. De ahí salí con La Kate, la hija de la Moss, La Gama, una yegua que jugaba Carlos Gracida que la compré quebrada, La Novia, La Indovino que es la madre de La Suegra, yegua que sacó premio con Pablo Mac Donough.

También compré algunas SPC en los Estados Unidos, pero tuve buenos resultados y ahí te das cuenta lo que es la genética. Porque de 14 SPC, saque una que es buena, y en cambio de las otras que son o fueron buenas yeguas jugadoras me dan los mejores resultados. Hoy tengo cerca de 35 yeguas donantes buenas, con un historial destacado. Después hay otro lote de yeguas buenas, pero que son nuevas, y a las cuales les saco algún embrión.

Igualmente el ranking es móvil. Si no da la cambio de categoría, y pasa a otro lote de 35 yeguas, que fueron buenas pero van a la manda. Por ejemplo La Buena Moza fue una gran yegua, pero cuando dejó de dar como madre tuve que cambiarle su status, y el caso inverso fue La Cosentina, que primero tuvo 5 hijos de cría natural y 3 terminaron en Palermo, ahí reaccioné y la pase a donante. Yo siempre me convencí que en mi cría se vende todo, menos las madres.

¿Qué importancia le das a la doma?
Pienso que es vital, como si fuera la escuela primaria. Eso me lleva a tener diferentes puntos de vista con otros jugadores de alto handicap, yo prefiero gastar un poco mas pero darle el tiempo que cada caballo precisa. Algunos caballos aprenden en 8 meses y otros en 2 años. Mi cría cambio mucho con Bonilla como domador, él les da mucha paz, y apenas los entrega se ponen en contacto con mis pilotos para hacer un seguimiento de cada caballo. Soy un convencido de la doma artesanal, esa doma que aprendimos a ver afuera de la Argentina, tipo americana, australiana, neocelandesa. Todo de a poco, cada cosa a su debido tiempo. Termina el domador y los caballos se largan unos 6 meses, hasta que los agarran los pilotos.

¿Te ocupas especialmente de la hechura de los caballos o preferís que te los entreguen prácticamente ya hechos?
Me meto poco. Así como me gusta exigirme, pido el mismo grado de compromiso en lo demás. Armé un grupo donde delegó muchas responsabilidades. Voy al domador y charlamos acerca de cómo vemos a cada uno, y en el campo tengo a María Eugenia de la Torre, como mano derecha o coordinadora, que se encarga de supervisar desde el destete hasta de los veterinarios que atienden la cría, los partos y todo el tema sanitario.

Igualmente hay dos equipos de trabajo, con dos veterinarios cada uno. Uno en La Pampa y otro en Cañuelas, aunque en algunos momentos hay una interrelación de ambos. Parte de la doma está dentro del campo y también se atiende cosas como corrección de aplomos, desvases y otras cosas. Cecilia Fernández, es la otra veterinaria que trabaja en Cañuelas, y que viaja a La Pampa, para supervisar, ayudar y aconsejar en los momentos más críticos del año. En el invierno, cuando estoy jugando afuera, todos van a La Pampa, para ver los caballos nuevos, los que fueron a doma, y para supervisar el trabajo de los pilotos. En general son tareas donde prefiero delegar y dejarlos trabajar.

¿Cómo te manejas con la gente que participa en esta organización?
Para mi es esencial que la gente tenga ambición de crecer, de querer ser el mejor en lo suyo, desde el petisero, hasta el veterinario, todos sin excepción. Dentro mío están esas ganas de verlos progresar, de querer superarse; supongo que es algo que me quedo muy grabado de Chalo, mi papá, que también buscaba eso en la gente que trabajaba con él.

Yo me reconozco exigente pero también muy autocrítico, porque entiendo que eso te lleva a la perfección o al menos a ir mejorando cada día. Hay que tener la ambición de hacer las cosas lo más perfecto posible, y para llegar a eso, no hay que cortarle las alas a la gente que trabaja con uno, sino reconocerles y alimentarles esa ambición y esa ganas de crecer. Es muy bueno lograr que todos se sientan parte de un equipo, que sientan que trabajan con uno, y no que trabajan para uno. Suena parecido, pero no es lo mismo.

¿Vos crees que el jugador de polo es un buen hacedor de caballos o le falta tiempo?
El tiempo es fundamental, y justamente hace falta eso y paciencia. El mi caso no podría hacer caballos y jugar al alto handicap, no me subo a los caballos nuevos, porque estoy en otro ritmo y lo voy a terminar perjudicando. Obviamente que hay casos de jugadores como Horacito Heguy, que además son pilotos excepcionales. Pero no es lo común.

¿Como se manejan con la alimentación?
A campo. Intentamos que se a lo mas natural posible, aunque obviamente estos son años raros y los suplementos que se les dan a los caballos, son para suplir faltas de la naturaleza. Después dos veces al año se hacen chequeos testigo a distintos lotes de sangre y orina.

¿Qué proporción de machos y hembras jugás de la cría?
Este años por ejemplo viene una lote donde los machos son entre un 20% ó 30 y el resto son todas hembras. Reconozco que soy un enamorado de los machos y debe ser porque uno repasa la historia de Palermo, y los buenos machos hicieron historia. Se cuentan historias de sus jugadas.

El mismo Aiken Cura fue un caballo sensacional, pero cerca en el tiempo, también recuerdo al Bartolo, que Horacito Heguy lo jugaba tres chukkers o cuando lo agarraba Bautista Heguy, era capaz de meterte 5 goles. Es cierto que son más lentos para aprender comparados con las hembras, pero a nosotros nos pasa lo mismo comparados con las mujeres. Eso si, tanto los caballos como nosotros somos menos problemáticos.

¿Cómo manejas en training?
Igual que en las carreras: les doy fondo. Antes lo hacia distinto, pero actualmente todos cambiamos por este sistema, porque descubrimos que hay menos lesiones. También cambie la alimentación: le doy alfalfa pura, avena y suplementos. Antes en Ellerstina, les daba mezcla y variaba 20 minutos de trote 10 y 10 de caminata; en total 40 minutos.

Eso era como tener a una persona a lechuga y sacarla a trotar. Ahora, con una alimentación distinta están más entrenados y caminan 15 minutos, trotan 45, y vuelven a caminar otros 15 a 20. El día antes de jugar les doy una montada, pero los dejo con ganas, sino donde empezó a sudar al otro día no tenés caballo. Antes los preparábamos para la milla, eran caballos explosivos, ahora están puestos para los 2.000, 2.400 metros.

¿Juegan una práctica semanal durante la temporada?
En realidad hace tiempo que ya no lo hacemos. Debemos jugar una al año con todo el equipo. Cómo cuidábamos en distintos lugares hacemos prácticas separados y dos por semana, una fuerte y otra suave y nunca los chukkers son de 7 minutos, siempre menos, para dejar a los caballos con ganas.

Estando tan cerca de Intendente Alvear, tan cerca de los Heguy, ¿compartís muchas cosas con ellos?
Si, charlo mucho con Alberto Pedro Heguy. Soy un convencido de que la gente que vivió esa época del polo tiene mucha experiencia para brindar. Vivencias, anécdotas, pruebas, descartes, aciertos, errores, deben ser inagotables los temas que uno puede charlar con ellos.

El error está en sacar un par de buenos caballos y pensar que ya no hay nada más por aprender. También me veo mucho con Horacito Heguy, creo que es uno de los referentes como criador. Sus caballos mejor o peor todos juegan al polo y son facilísimos.

¿Cuál fue el mejor caballo que jugaste?
Fue una hembra, se llama La Guajira. Ya la había jugado en el equipo de Dubai, pero en la Argentina solo la usé una temporada, cuando ya tenía 19 años, y jugando era como el Dolfina Toro. Tenía mucha sensibilidad. Es una SPC uruguaya, que yo la descubrí en España, la tenía Jaime Espinosa, la lleve a Dubai, para la temporada inglesa, y después la traje a la Argentina.

Durante 3 años no le pude sacar una cría, la operé y recién ahora después de 6 temporadas va a nacer su primer hijo. Después Dolfina Toro y La Júpiter, una SPC irlandesa, que Kerry Paker la compró para Ellerston y después la mandó a la Argentina, y la tiene Gonzalo Pieres.

¿Qué consejo darías a los criadores nuevos?
Que usen la cabeza, que piensen y mediten las cosas antes de actuar. Yo debo ser de los criadores más nuevos que hay, de los que han comenzado de 0, sin embargo no puedo quejarme del desarrollo que tuvo mi cría. Eso hace pensar que todos pueden hacer lo mismo, con un razonamiento lógico.

Recomendaría que aquellos que puedan hablen con Ricardo Lafuente, un criador que pasó con éxito por la etapa anterior, donde se criaba con un padrillo y 20 yeguas durante 10 años, y que se dio cuenta de las posibilidades que abría el transplante donde haces embriones con un abanico enorme de padrillos y con un sembrado de las mejores yeguas.

Después siempre hay que pensar que nuestros caballos van a llegar a jugar en Palermo. Apuntando a eso, aunque mi cría no llegue al Abierto Argentino, igualmente siempre va a ser más fácil de vender. Y lamentablemente existen solo dos tipos de criador: el que cría bien y gana plata o el que cría mal y termina invirtiendo más de lo que recupera y se termina fundiendo.

¿Tenés un sueño?
Si quiero que un día los chicos jóvenes como Agustín García Grossi o Hilario Ulloa, cuando compren un caballo mío les resulte mejor que el Dolfina Toro. Quiero que mi cría se destaque, que sea una marca de calidad.

¿Qué le pedirías a la AACCP?
Para mí y para los alto handicap en general nada, porque creo que cada día recibimos cosas positivas que nos sirvieron para progresar desde los ranking, los pedigree, las charlas y los distintos concursos. Mi pedido en todo caso va asociado a una ayuda o consejo a los criadores más chicos, más jóvenes o del interior que muchas veces están desorientados. Creo que el crecimiento en cantidad y principalmente en calidad de la cría nos vas a potenciar a todos.

Fotos: 1) Dolfina Toro recibe el premio a mejor producto inscripto Raza Polo Argentino de la final del 115 Abierto Argentino de Polo por Polo TN. 2 y 3) Dolfina Toro en acción por Matías Callejo.

Palermo final 2008 Toro accion 2

Fuente: Anuario número 23 de la Asosiación Argentina de Criadores de Caballos de Polo. www.poloargentino.com

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Comentarios

jmg007 noviembre 20, 2009 a las 14:36

Un gustazo leer la nota del Lolo Castagnola!… acabo de comprar mi primer yegua y es muy bueno escuchar a los que saben.

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