Siempre se aprende en la vida. Siempre. Estas son diez lecciones que dejó la consagración de La Dolfina en Palermo 2009.
1. Desde afuera de la cancha, nunca se debe menospreciar a un equipo multicampeón.
2. Los protagonistas tampoco deben poner por encima un fugaz mal presente antes que una rica historia.
3. Las finales, rara vez, son grandes partidos de polo.
4. No más discusiones inútiles de handicaps: si un equipo gana 19 partidos sobre 20 en Palermo, todos sus jugadores son 10 de handicap.
5. En 2008 se podía pensar que un equipo no puede tener handicap perfecto si pierda la final del torneo más importante. Vale el traslado para este año.
6. Los dos cuartetos se tienen pica, se quieren ganar. Es un clásico. Pero un clásico de caballeros, con nobles actitudes, como la de Mac Donough alentando a Castagnola cuando se le lesionó su yegua Nina, o Cambiaso avisándole a Nero de un problema de su montado.
7. No hay casualidades si se repite tantas veces la misma situación: La Dolfina ganó demasiados alargues para pensar en azar.
8. No hay casualidades si a Ellerstina se le escapa de nuevo un partido en el final. Hubo un retroceso en ese punto, en el de saber cerrar los partidos.
9. Otra lección: Cambiaso es humano y erra goles imposibles de errar.
10. El polo es un espectáculo fenomenal, casi incomparable.
Foto: Cambiaso festeja una vez más por Matías Callejo.
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(6 usuarios)
18 dic 2009
Toda la verdad. En una final que parecia ganada antes si quiera empezar, La Dolfina demostro su gran peso en el polo mundial. Seria injusto que bajen ese 40.