“Que de la mano, de…”. ¿Cuántas veces escuchamos esa canción en una cancha de fúbol? Miles. ¿Cuántas en una cancha de polo? Sólo una, el sábado, después del triunfo de Ellerstina. “…Ale Agote, todos la vuelta vamos a dar”, terminaba la canción en honor al DT que aportó su granito de arena para la consagración de los chicos de negro.
El polo tiene muchas rarezas, pero una supera a todas: pocos equipos tienen un director técnico oficiales. Todo es muy informal, pero nada con la rigurosidad que merece un lugar clave en un deporte cada día más profesionalizado.
Agote encontró la posición ideal: “No soy el coach, sólo le doy consejos”, repitió una y otra vez durante la temporada. Sin embargo, este postura light le hizo bien a los jugadores del campeón para no sentir presiones. Y, además, dio un consejo clave para la conquista de Palermo: el enroque de pustos entre Facundo Pieres y Pablo Mac Donough.
Ale Agote es el ejemplo. En estos tiempos, no se entiende como hay equipos que no tienen un quinto hombre en su palenque.
Foto: Federico López Claro
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Abierto de Palermo, Ellerstina

Carlos Beer. 17 dic 2008
Notas, Torneos, Triple Corona