Feliz Cumple Asociación Argentina

Publicado septiembre 13, 2008, en Historia

En momentos en que su actual Consejo Directivo, presidido por Francisco E. Dorignac se encuentra, desde el presente mandato empeñado a dotar a todo ese valioso que conforman su amplio y modernizado complejo de canchas en la ascendente y multífacética localidad bonaerense de Pilar y el constante crecimiento, embellecimiento y conservación de la incomparable Catedral del Polo, de Palermo, el centro mundial del más alto polo y sus records más relevantes, la Asociación Argentina de Polo cumplirá mañana, 14 de septiembre de 2008, sus primeros y fructíferos 86 años de vida en favor de una actividad que honra a toda la ciudadanía deportiva, por ser el que mejor nos representa en los campos locales e internacionales. Ello se fundamenta teniendo en cuenta el acopio de certámenes y títulos que sus equipos e individualmente sus jugadores, han logrado desde aquel 14 de septiembre de 1922. Lo certifica fehacientemente ese año, el logro de los abiertos de Inglaterra y los EEUU, en sus propios reductos, adonde llegaron los hasta ese momento desconocidos en el orden internacional astros argentinos, enviados por la Federación Nacional de Polo (fundada en 1921) con el invalorable apoyo del siempre solidario Jockey Club de Buenos Aires. Entonces no hubo más excusas para la separación de esta entidad y la River Plate Polo Association (1892) y la fusión fue inevitable: allí nació ese 14 de septiembre de 1922, la Asociación Argentina de Polo, el mismo día que se realizaba la apertura del Campeonato Argentino Abierto de ese año en el Hurlingham Club, entidad que fue sede de la asamblea constitutiva. Había dirigentes probos y visionarios en ambas orillas y costó poco unirlos. Los que en 1927, junto a los de la Comisión del Caballo de Guerra, dispusieron la construcción de las dos famosas canchas 1 y 2 de Palermo, inauguradas en 1928 y convertidas hoy gracias a todos los adelantos técnicos que se han brindado a las mismas y sus amplias tribunas en la verdadera Catedral Mundial del Polo, desbordada apenas llega el mes de noviembre con el último eslabón de la honorífica Triple Corona.

Así con esas hazañas deportivas la Argentina entró en el mapa mundial de este difícil y atrapante deporte y poco después por imperio de la calidad excepcional de nuestros jugadores y caballos, certificada por las conquistas de las medallas de oro en los Juegos Olímpicos de París en 1924 y en los de Berlín, en 1936 que en agosto de este 2008 se cumplieron 71 años de la hazaña.

En el mismo año 1936 también nacería una rotunda superioridad sobre los EEUU, al ganar en sólo dos partidos (no en tres como en los triunfos norteamericanos en 1928 y 1932 en los que fueron necesarios que se jugara un tercer encuentro) en la tercera versión de la Copa de las Américas cuya posesión, desde entonces, le corresponde a la Argentina sin solución de continuidad, siempre en dos partidos, al vencer de la cuarta a la séptima, en 1950, 1966, 1969 y 1979 en Buenos Aires y la octava y última en 1980 en San Antonio, Texas.

El prestigio del polo argentino se vio acrecentado y nunca desmentido, en el más alto handicap, gracias también a la ininterrumpida e impecable acción y guía dirigencial, con el triunfo en abril de 1949 en una serie mundial extra en EEUU. Cinco meses después el único Campeonato Mundial de alto handicap en octubre en Buenos Aires y el Primer Campeonato Panamericano de 1951. Ello sin contar todos los triunfos logrados en Inglaterra, a nivel de selección por The Coronation Cup o los restantes “Open” de esas dos potencias mundiales.

La “gran familia del polo” se ve nutrida anualmente con singulares torneos como lo son el Campeonato Nacional Intercircuitos con Handicap por la Copa “Republica Argentina”, el Campeonato Argentino Abierto Juvenil, los increíbles torneos de Potrillos y Potrillitos (ramificados en todo el país) y el intercolegial por la Copa Santa Paula, que luego llevan a sus protagonistas al máximo torneo mundial interclubes, el Campeonato Argentino Abierto de Palermo (con ocho equipos participantes de 29 a 40 goles, alineando en la próxima versión del 2008 y con el record de doce jugadores con diez de handicap desde 2007) que además pondrá el broche de oro a la disputa de la honorífica y única Triple Corona del polo argentino, que integran también los abiertos del Tortugas Country Club y el del Hurlingham Club.

Conducida por hombres del polo, que antes que dirigentes han sido jugadores y antes que jugadores son amigos, la Asociación procuró – y siempre lo logró – pasar enhiesta por sobre el oleaje que produjeron diferencias de posiciones, lógicas en el devenir humano. Por ello, el ansia de superación no se detiene. Así lo demuestran todas las ampliaciones y mejoras realizadas en esa esplendida “Catedral”, como las realizadas en la hoy imponente senda peatonal y la provisión de cómodos asientos a la lujosa tribuna central Dorrego y en forma fundamental por los implantes de Tifton, que conforman magníficas carpetas verdes a las famosas canchas 1 y 2 de Palermo.

Dura es la misión de controlar algo al que se llegó a niveles superlativos, puesto que no sólo hay que mantener ese nivel sino que, en la medida de lo posible, se debe mejorar. Esa es la tarea que hoy afronta la entidad madre del polo en nuestro país: conservar intacta la superioridad argentina y, si cabe, acrecentarla.

Fuente: Juan Sauro.

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