Por Carlos Beer. Pasado, presente y futuro de Gonzalito Pieres: el éxito en Palermo 2008, el gran 2009 que viene cosechando con victorias en los Estados Unidos, Inglaterra y España, y sus deseos de ganar nuevamente en el Argentino Abierto este año. “No sé si somos favoritos, pero tenemos muchas ganas de repetir”.
Ésta es la historia de un hombre que consiguió todo lo que soñó. Que muchas noches apoyó su cabeza en la almohada imaginándose en cuerpo y alma en un presente como el que vive hoy. Que lloró tristezas y sufrió amarguras. Que aprendió lo que había que aprender de los malos momentos. Que creció a base de talento, ganas y golpes. Y que siempre supo que el momento llegaría.
“¿Cómo soy yo? No sé, preguntale al resto”, contesta y suelta una breve carcajada. “Me considero una buena persona. Soy un poco tímido… A veces, me gustaría ser un poco más suelto. Por ahora no me sale”.
Gonzalo Pieres, “Gonzalito”, el hombre de esta historia, elige estas palabras para su autorretrato. No es poco. Mirarse al espejo sin mentirse y sentirse una buena persona no es para todos. Lo de la timidez es más secundario, pero no es casual: el hombre que ganó todo se ubica en un lugar en el que no hay estridencias, ni fuegos artificiales, ni gestos de grandeza elocuentes. Ni siquiera varía una pizca de su ser cuando tiene el Mar Mediterráneo de fondo –como cuando se hicieron las fotos que ilustran esta nota–, por más que podría sentirse el hombre más feliz de la Tierra después de conquistar el Oro en Sotogrande, España.
Es que así es Gonzalito. El inolvidable título de Palermo 2008, y la posterior cadena de éxitos de este 2009 en los Estados Unidos, Inglaterra y España, algo casi sin antecedentes en el planeta polo, no cambian su esencia.
Los invitamos, a continuación, a un viaje por la actualidad del hombre que consiguió todo lo que soñó.
-¿Podrías haber ganado todo en todo el mundo si no hubieses ganado Palermo?
-Palermo es muy difícil de ganar. Habíamos estado muy cerca dos veces. Lo mismo en Inglaterra, que perdimos dos finales de la Copa de Oro antes de ganar. Creo que eso te marca para siempre. Las derrotas te ayudan a crecer. Y cuando ganás, es un aprendizaje enorme. Y todo se encadena.
-¿Cuál es la clave para ganar en todos lados, el secreto?
-Estar bien organizado. Los caballos ayudan mucho y hay que tener la mejor organización posible en donde estés. No conformarte con nada. Apuntar siempre a estar arriba en el podio con la copa. Y también tener un poco de suerte porque algunos partidos se definen en un gol…
-Hasta ahora nombraste cosas que se aplican a la mayoría de los polistas de elite, pero ¿cuál es “tu” secreto?
-¡Ojalá lo supiera! A mí, ganar en Palermo me hizo crecer en confianza. Sentís que podés y que podés más. En los momentos difíciles, en vez de tener nerviosismo, usas esa confianza. Es lindo aprender a ganar, suma mucho.
-¿Y fuera de la cancha?
-Fuera de la cancha siempre estoy muy concentrado para rendir lo mejor posible cuando estoy adentro. Trato de divertirme, pero con la cabeza enfocada siempre en el partido que viene.
-Hablemos de los caballos, la cría…
-Creo que con mis hermanos tenemos la suerte de contar con la cría de Ellerstina, que es de la mejores. Trabajamos mucho y ponemos mucha plata para tener lo mejor posible. Y están saliendo resultados muy buenos con la genética.
-¿Cuántos caballos tendrás para la Triple Corona de nuestro país?
-Serán 18, más allá de algún agregado de caballos de 5 años que tal vez juegue en la Copa de Oro.
-¿Y afuera?
-Los caballos son míos y de Facu, y en Inglaterra se comparten con Ellerston. Tenemos unos 38 para los dos en Inglaterra y unos 30 en los Estados Unidos.
-¿Por qué rinden tan bien los caballos de Ellerstina?
-Creo que por la genética. Papá fue un fanático de la cría y siempre busco la excelencia. Nosotros seguimos ese camino. Lleva tiempo, pero sabemos qué es lo que queremos. Somos exigentes con la cría y, además, si vemos una yegua buena intentamos comprarla. Hoy no pensamos tanto económicamente sino en qué es lo mejor para ganar. Otra gente trata de hacer más plata durante el año; nosotros optamos por invertir y ganar. Eso, en el futuro, nos llevará a lo otro…
-Se dice que si Ellerstina tiene una yegua buena, no la vende.
-No es tan así. Se venden, y también en los remates. ¡Hay que bancar todo eso!
Lo que viene
Ganar Palermo trae cambios en la vida. Alegrías al por mayor. Y una ubicación distinta respecto del mundo. Al año siguiente, es decir, éste en el que estamos viviendo, se debe jugar con el cartel de número 1 pegado en la espalda. En la cuenta regresiva de Palermo, Gonzalito analiza lo que puede suceder en el torneo más importante del mundo.
-¿Cómo están para este Abierto que se avecina?
-Con muchas ganas de repetir. No sé si somos favoritos, está parejo con La Dolfina. Hay equipos muy buenos antes. En nuestro caso, queremos andar bien en todos lados.
-Son los campeones, es lógico que los favoritos sean ustedes…
-Sí, puede ser. Pero no me pesa. Calculo que a los chicos tampoco. Pero es cierto: en Palermo, los que ganamos fuimos nosotros y eso nos pone en otro lugar.
-¿Qué podés decir de los equipos de tu zona en Palermo?
-Nos tocó el segundo que salga de la clasificación, donde hay equipos muy fuertes. Después Chapaleufú II y Pilará. Para nosotros, la primera final será el segundo partido contra uno de los rivales fuertes. Así pensamos.
-Empecemos por los Heguy…
-Ellos tienen mucha experiencia y en partidos difíciles juegan mejor. Ahora tienen a
Pelón (David Stirling) que les aporta juventud y ganas. Es un jugador muy completo que tiene buen taqueo y velocidad y le hará muy bien al equipo.
-Pilará…
-Jugamos una sola vez en Tortugas. Demostraron que es un equipo muy bueno, muy completo. Habrá que jugar bien para ganarles.
-Imposible no pensar en una final con La Dolfina…
-Ojalá estemos nosotros. Del otro lado que se arreglen…
-¿Y si están ellos?
-Está bueno. Se armó un clásico y la gente se divierte cuando nos enfrentamos. Hoy me divierte mucho jugarlo, por ahí más adelante aburro.
-¿Cómo es la rivalidad dentro de la cancha?
-Hay una buena relación. Nadie quiere perder, se juega a fondo, pero con buena onda. No somos tan amigos ni nada, pero todo pasa por los momentos lógicos de calentura dentro de la cancha y nada más. Sin maldad. Es un que equipo que juega limpio, que no provoca jugadas peligrosas. Ganemos o perdamos, sabemos que volvemos con los caballos sanos.
-¿Todavía sentís que ganarle a Cambiaso es un plus?
-Siempre es bueno ganarle. No sé si un plus. Está bueno saber que le podés ganar. Te da confianza, te saca un poco el respeto que le tenías. Si jugás y perdés, se te va la confianza y por ahí entrás mal predispuesto al partido siguiente. Si jugás bien y le ganás, es bueno para todo el equipo.
-¿Te cambió la vida ganar Palermo?
-Bastante. Es una meta que se cumplió y, como polista, un sueño muy importante. Después de eso ganamos el US Open, con Facundo y Nico, y sabíamos que por el handicap era nuestra única oportunidad. Nos jugamos todo y se dio. Se cumplieron metas por el sacrificio y el trabajo.
-Para alguien que no sabe de polo, leerte diciendo “sacrificio” puede sonar extraño…
-Yo no me quejo de la vida. Al contrario, soy un agradecido. Este es un trabajo en el que vivís de un deporte. Pero tenés que dedicarte mucho. Yo todos los días estoy haciendo algo para mejorar. Siempre hay que practicar, buscar caballos, pensar en los detalles. No es agarrar el taco el día del partido y listo. Y los viajes son lindísimos, pero no estás en tu país, en tu casa. Es una carrera larga.
-¿Todavía podés seguir creciendo?
-Por supuesto. Polísticamente no hay un techo para nadie…
Gonzalito, versión 2009. Buena persona y tímido como siempre. Ganador como nunca.
Para ver más: Polo Today Revista Número 30.
Fotos: 1) Campeón Argentino 2008. 2) Campeón US Open 2009. 3) Campeón British Open 2009. 4) Campeón Copa de Oro Sotogrande 2009. 5) Campeón Tortugas 2009. Por Matías Callejo y PTN.
Tags: Gonzalo Pieres (h.), Jugadores






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